Cristina Lucerón

 FORMADORA Y EXPERTA EN MINDFULNESS PARA NIÑOS/AS, FAMILIAS Y DOCENTES.

 MAESTRA DE EDUCACIÓN INFANTIL

INSTRUCTORA DE YOGA PARA NIÑOS Y ADOLESCENTES Y ADULTOS.

 

MINDFULNESS “Ser Adolescente”

 

JUSTIFICACIÓN

 

Los adolescentes tienen una transición de búsqueda del yo, identidad, cambios físicos. SER ADOLESCENTE, no siempre es una tarea fácil por eso este proyecto se enfoca en dar voz a los adolescentes y que puedan contar con una actividad que les permita buscarse y a la vez encontrarse.

 

El ciclo vital de la adolescencia es un periodo en el que el individuo se encuentra en un pro­ceso de continua transformación. Es interesante observar que en esta época de la vida el adolescente entra en una especie de tornado existencial que desmantela toda la infancia antes de asomarse a la edad adulta. Es entonces cuando el que hasta hace poco era un niño cruza puentes llenos incertidumbres, generando situaciones y vivencias que es necesario aprender a gestionar. Se trata de una etapa inevitable a la que el mindfulness tiene mucho que aportar.

A continuación destacamos algunos cambios impor­tantes que se producen durante esta etapa de la vida y cuyas consecuencias serán fundamentales durante la juventud y la edad adulta:

  • Desarrollo físico y maduración sexual.
  • Necesidad de rebelión y transgresión.
  • Lucha por la independencia y la autogestión.
  • Creación de la perspectiva individual y vital.
  • Desarrollo de recursos sociales.

 

Estos factores forman parte de un nuevo modo de situarse en el mundo y, ex­perimentarlos implica también consolidar las características personales que terminarán por desarrollarse durante los años siguientes. Si un adolescente no aprende a gestionar sus emociones en la época pertinente es probable que cuando llegue a la edad adulta carezca de las herramientas para hacerlo y que, además, tenga que vivirlas en contextos menos flexibles y tolerantes que la escuela o la familia.

 

Las diferentes técnicas de mindfulness pueden ayudar a que los adolescentes acepten y entiendan las transformaciones que experimentan en su mente y en su cuerpo, lo que implica prestar atención a los mecanismos propios de este periodo de la vida y, sobre todo, aportar serenidad y calma a una per­sonalidad que, de pronto, ha iniciado un desarrollo vertiginoso y precisa equi­librio y estabilidad para no fracasar en las ambiciones propias de la edad.

 

Flexibilidad, aceptación y empatía

Mediante las técnicas de mindfulness es posible conseguir que los adolescen­tes adquieran hábitos de flexibilidad y aceptación que les permitan asumir no solo las características propias del periodo que están viviendo, sino tam­bién las que vivirán en un futuro no muy lejano. Se trata de afianzar nuevas conexiones, mejorar las relaciones y afrontar los cambios inevitables en la adolescencia para alcanzar el bienestar y la estabilidad.

 

El mindfulness refuerza la capacidad de prestar atención a lo que sucede y recuerda la necesidad de ser más empático, más amable y más flexible. Todas las relaciones importantes en la vida se constru­yen a partir de estos principios, asociados con la plasticidad de la mente y con sus posibilidades de cambiar, mediante la experiencia, para dirigirse hacia un escenario de salud y armonía.

 

Mediante las diferentes técnicas de mindfulness, los adolescentes deben in­tentar aceptar que no son sus pensamientos, que no son sus sentimientos y que no son sus emociones, y deben, también, aprender a concederse permiso para experimentar a través de la perspectiva empática. Esta herramienta les faculta para comprender que los procesos son solo procesos y que la falta de atención a su mundo interior hace que pierdan de vista la indispensable ne­cesidad de los cambios que ellos mismos viven y que observan también en los demás.

 

Con estas bases integrativas de flexibilidad, aceptación y empatía los ado­lescentes pueden visualizarse a sí mismos para tener un mayor grado de bie­nestar y, sobre todo, para adquirir dos capacidades que son muy necesarias en su cuerpo y en su mente: atención y calma.

 

Organización de una sesión:

  • A Partir de 13 años con una hora de duración.
  • Presentación para tomar contacto a nivel grupal y compartir experiencias de las experiencias vividas entre sesión y sesión.
  • Actividades para conectar consigo mismo/a. Estos ejercicios están focalizados principalmente en el cuerpo, la mente y las emociones.
  • Técnica para desarrollar la conciencia plena.
  • Cierre para la reflexión con conclusiones de lo que nos llevamos y lo que nos ha aportado la sesión.