Una vez más nos vuelven a engañar… He sido víctima de nuevo de mi ingenuidad, confiando en la palabra de nuestros responsables políticos municipales y regionales respecto a las medidas que se iban adoptar de manera inmediata para disminuir la peligrosidad del cruce del barrio de Vereda de los Estudiantes con la M-406. Fui uno de los privilegiados en presenciar el 20 de noviembre la escena del debate entre políticos y técnicos de las administraciones implicadas en la remodelación del cruce, siendo testigo de sus deliberaciones y acuerdos. Hoy mi participación en esa escena me produce dolor ya que con el paso de los meses se evidencia la falta de respecto a los vecinos y vecinas del barrio. Comentarios como, “en navidades ya estará solucionado porque hay presupuesto y el trabajo lo realizan nuestros propios operarios”, o, “ahora en redes nos trataréis mejor”, visibilizan la teatralización y artimañas de estos personajes. A mi entender toda una farsa, cargada de cinismo en la que relativizan envueltos en una aparente inmunidad, los problemas reales de los ciudadanos/as, incluso los referidos a su propia seguridad vital. Dos meses después, a través de la Asociación de Vecinos/as Miguel Hernández, el pasado 27 de enero se les interpela para la revisión de los acuerdos adoptados, y simplemente demuestran una amnesia generalizada, y otra vez a empezar. Esta situación la vivo como una agresión a los vecinos/vecinas. Si permanecemos anestesiados ante esta inacción de los políticos, contribuimos a que sigamos siendo objeto mofa en cuestiones tan esenciales como el salir de nuestro barrio sin jugarnos la vida. En las últimas semanas hemos sufrido los fallos frecuentes de los semáforos que regulan la salida y entrada del barrio. Hemos podido ver como vecinos/as tenían que adentrarse al centro de la calzada de la M-406, reclamando a los conductores que pararan para poder cruzar y llevar a sus hijos/as al colegio. ¿Qué tiene que ocurrir para que definitivamente actúen las administraciones? Accidentes de automóviles por salida de calzada son recurrentes, pero parece no importar. Entonces, ¿hay que esperar a que reaccionen cuando se produzca algún atropello mortal? Creo que es esencial continuar invirtiendo esfuerzos en movilizarnos con manifestaciones, denuncias a través de los medios de comunicación, en las redes sociales…etc. exigiendo a los responsables que hagan su trabajo por el que les pagamos mensualmente, sin obtener la ciudadanía beneficio visible a cambio. Recientemente hemos podido comprobar como la unión de vecinos y vecinas ha impedido el colapso del barrio ante las consecuencias de la nevada. Es importante no dejarnos sucumbir por el hartazgo que producen situaciones como la descrita, y evitar contagiarnos de la desidia que demuestran los responsables políticos. Su indecencia en la gestión de este asunto debe ser nuestro estímulo, ya que ponemos en juego nuestra vida cada vez que intentamos cruzar la vía rápida M-406. Depende de nosotros/as no volvernos a dejar engañar.